Budapest para la tercera edad

Budapest combina el romanticismo de la Belle Époque, historia, cultura, recursos naturales curativos y experiencias sensoriales que deleitarán particularmente a los viajeros más maduros. La mayoría de hoteles de 4 y 5 están a tan solo un corto paseo desde el centro urbano, que se ha hecho accesible para personas que vayan en silla de ruedas o que tengan alguna discapacidad.

Budapest es un destino muy popular en el turismo relacionado con la salud; se ofrecen servicios y productos médicos que destacan por sus estándares internacionales, y todo ello a tan solo un vuelo económico desde la mayoría de las ciudades europeas. Si buscas someterte a un procedimiento dental, un rápido retoque quirúrgico, o una corrección de la vista con láser, Budapest cuenta con gran cantidad de clínicas privadas que ofrecen diversos tratamientos quirúrgicos entre los que elegir efectuados por personal altamente cualificado y multilingüe. Los abundantes baños termales de Budapest también ofrecen la posibilidad de recuperarse y relajarse. Los baños de Széchenyi, Rudas y Gellért proporcionan terapias únicas en Europa, pero además están situados en unos edificios asombrosos. Los cuidados lujosos son asequibles en Budapest; los spas de día, como el Magnolia, el Mandala, el Royal y el Isis, ofrecen tratamientos exclusivos de belleza, corporales y faciales entre los que se incluyen los tonificantes y los anti-edad. Llévate a casa un poco de la magia de la cuna del barro termal comprando los productos de lujo para el cuidado de la piel de Omorovicza. Helia D, una marca húngara clásica de productos para el cuidado de la piel elaborados a partir de hierbas, es famosa y se considera una crema milagrosa en América, y podrás adquirirla en cualquier droguería de Budapest. La ciudad también brinda muchas oportunidades para hacer compras, desde las tiendas de alta costura que se suceden a lo largo de la fantástica Avenida Andrássy  hasta las tiendas de suvenires artesanales tradicionales del Gran Mercado Central. También encontrarás magníficos productos tradicionales en otros muchos mercados, como el mercado Belvárosi y el Hunyadi Tér.

Visita los lugares que hacen de Budapest una joya del Danubio: el Castillo de Buda, el Bastión de los Pescadores, el Parlamento, el Puente de las Cadenas y la Basílica de San Esteban se pueden visitar en una sola ruta a pie, o puedes contemplarlo todo desde el confort de un barco de paseos turísticos. Para no perderse nada merece la pena montar en una de las diversas rutas que hay en autobús, o sumarse a uno de los muchos paseos guiados o recorridos en bicicleta que se ofrecen para conocer mejor un distrito o determinados aspectos de la ciudad. Echa un vistazo tras el Telón de Acero en la Casa del Terror y en el Parque Memento. Muchas instituciones culturales exhiben destacadas colecciones de bellas artes y de arte contemporáneo, así como importantes exposiciones temporales. Visita el Museo de Bellas Artes, la Galería Nacional, el Műcsarnok o el museo Ludwig. Los ciudadanos de la tercera edad disfrutan de descuentos en el transporte público y en todos los museos nacionales. Hay muchas galerías pequeñas por toda la ciudad, y la artística Calle Falk Miksa no solo ofrece una serie de galerías, sino también excelentes oportunidades en cuanto a las antigüedades. La Ópera Nacional, el Palacio de las Artes, la Academia de la Música Liszt Ferenc, recientemente renovada y escuela de música de prestigio mundial, y Vigadó ofrecen representaciones de ópera, ballet y música clásica. Si salimos alguna noche, incluso si combinamos nuestra salida con un restaurante de gastronomía molecular de cinco estrellas o un restaurante de cocina tradicional húngara con música gitana en directo, no será necesario que recurramos a nuestra cuenta de ahorros. Siéntate en uno de los cafés más hermosos del mundo, el New York Palace, el Centrál, el Gerbaud o el Szamos, y trata de plasmar todas tus experiencias en una sola postal: será todo un reto.