Fertőd

Esta población, que se ha denominado Fertőd desde 1950, solía estar dividida en dos pueblos. Süttör, el más antiguo, se conoce desde 1313 y fue propiedad de diversas familias nobles durante siglos: fue gobernado por los Kanizsai, y posteriormente por los Nádasdy.

Los Esterházy lo adquirieron por primera vez en 1681, y tras décadas de arrendamientos lo tuvieron en propiedad de forma continuada desde 1719. En 1720, Josef Esterházy hizo que le construyeran un castillo de caza de 22 habitaciones en Süttör, que posteriormente amplió su hijo Nikolaus "el Magnífico" Esterházy. El príncipe prosiguió con la construcción hasta su muerte, y fundó Eszterháza partiendo del complejo hacia el oeste y haciendo que los sirvientes y los masones de piedra se establecieran allí. El nombre del pueblo se leyó por primera vez en correspondencia que data de 1765. Los antiguos asentamientos de Eszterháza y Süttör se unificaron el 7 de septiembre de 1950 bajo el nombre de Fertőd. El asentamiento se convirtió en ciudad en 1995.

La familia Esterházy

El "nido" familiar de la familia Esterházy de Galántha solía estar en Csallóköz (suroeste de Eslovaquia). Son originarios del clan Solomon. Los bienes ancestrales del clan Solomon se repartieron entre dos hijos: Pedro, que más tarde fundaría la familia Esterházy, e Illés, que posteriormente fundaría la familia Illésházy en 1238.

La familia Esterházy comenzó a crecer durante el siglo XVI. Tras contraer matrimonio con Orsolya Dersffy, Nikolaus Esterházy empezó a adquirir poder entre los más ricos del país. Después de la muerte de su esposa, volvió a casarse y su nueva esposa, Nyáry Krisztina, también aportó al matrimonio una importante fortuna y familiares distinguidos. Por tanto, no supuso una gran sorpresa que en 1625, en el Parlamento de Sopron, Nikolaus Esterházy fuese elegido Palatino de Hungría.

El estatus y el poder de la familia aumentaron aún más gracias a Paul Esterházy, que nació en 1635 y que se convirtió en Teniente General de Sopron y más adelante en Administrador de la Casa Familiar. Pasó la mayor parte de su vida involucrado en las guerras contra los turcos. En 1686 participó en la batalla para retomar Buda. En 1681 fue elegido Palatino de Hungría en Sopron. En 1687, debido a la ley de primogenitura, fue ascendido al rango de Príncipe del Sagrado Imperio Romano y el Emperador le gratificó con la Orden del Vellón de Oro. Como recompensa por sus leales servicios a los Habsburgo, el rango de Príncipe se amplió a todos los hombres de la familia en 1711. Incrementó aún más la fortuna de su familia al casarse con su prima, Orsolya, y tras su segundo matrimonio, con Éva Thököly, adquirió una parte importante de la fortuna de los Thököly. En su última voluntad ya tenía a su cargo la mayor propiedad del país. Sus posesiones superaban los setecientos mil acres.

Tras la muerte del Palatino Paul, sus hijos, Nikolaus y Josef, vivieron durante un breve periodo de tiempo. Tras sus muertes, Paul Anton se hizo cargo de la propiedad. Como gran entusiasta de la música y el arte que era, inició la creación de la biblioteca. Fundó la que más tarde sería la orquesta más famosa y contrató a uno de los compositores con una de las carreras más prominentes de la época, Joseph Haydn.

Tras la muerte de Paul Anton de la familia Esterházy en 1762, toda la enorme fortuna Esterházy estaba en manos de su hermano, Nikolaus I (el Magnífico).Los ingresos anuales de sus tierras superaban el millón ochocientos mil forints húngaros. Gastaba cuarenta mil forints en el grupo familiar, que solo podía compararse a un grupo familiar de la realeza. (Podemos hacernos una idea del poder adquisitivo de un forint de oro por el hecho de que el precio de una vaca era de 10 a12 forints). La corte de Nikolaus estaba caracterizada por el lujo; representaba riqueza y esplendor incluso desde fuera. Su ropa formal, que iba cubierta de diamantes, llamaba la atención en las ciudades europeas. También visitó París, donde quedó cautivado por el Palacio de Versalles. Se consideraba a sí mismo lo suficientemente rico como para crear su propio Versalles húngaro.

Cuando el Príncipe Nikolaus buscó un emplazamiento para el palacio eligió un terreno que al principio había parecido totalmente inadecuado para la construcción y, por tanto, lleno de obstáculos que entorpecían la materialización de los planos. El castillo de caza de su padre estaba en estado de abandono. El agua había inundado las inmediaciones, lo que había hecho que la zona se volviera cenagosa, pantanosa y llena de insectos; un lugar en el que las fiebres y enfermedades podrían haber sido un invitado permanente. La construcción comenzó bajo su mandato: se excavaron canales, se construyeron diques y, con una inversión de casi 11 millones de forints de oro, el nuevo Palacio de Eszterháza, el sueño de un príncipe hecho realidad, se completó, con todo tipo de lujos, en 1766. El palacio se construyó con amorosa dedicación por el Príncipe, que se sentía realmente atraído por Eszterháza. Al principio de la construcción tenía intención de que fuera una residencia de verano, pero después pasaba la mayor parte del año en él. Siempre disfrutaba allí y siempre tenía proyectos que llevar a cabo. Solía ser un señor gentil con sus subordinados y un anfitrión cordial. Al príncipe no solo le encantaba el lujo, sino que también defendía su tierra como un duro soldado; primero como coronel, después como general del Ejército Imperial, más tarde como propietario del 33º regimiento de infantería. Desde 1764 hasta 1787, siendo capitán de los Guardias Nobles Húngaros, mantuvo una relación casi permanente con la Reina María Teresa. El año 1773 fue un año señalado en la historia del Palacio, puesto que Nikolaus (el Magnífico) Esterházy tuvo la ocasión de ser anfitrión de Maria Teresa, Reina de Hungría.

La música se acabó en Eszterháza en el año 1790. El visionario y creador de la Orquesta Palaciega falleció. Al heredero, Anton Esterházy, no le gustaba Eszterháza. El lujoso país de los sueños quedó abandonado. Los herederos se retiraron a sus hogares en Kismarton y Viena. Los caminos del parque se cubrieron con malas hierbas, la lluvia entraba por las goteras de los tejados, y las paredes quedaron descascarilladas y llenas de manchas. Las estatuas, los floreros y las fascinantes fuentes que una vez habían embellecido el parque se echaron a perder con rapidez. Se llevaron todas las piedras que podían ser trasladadas, la casa de la ópera se caía a pedazos y la Sala Terrana decorada artísticamente hacía las veces de kraal (cercado) para las ovejas.

En el cambio de siglo ya se habían efectuado trabajos de conservación por orden de la familia. La Condesa Margit Cziráky se mudó al palacio restaurado junto con su marido, el Príncipe Nikolaus IV, y sus hijos. La decadencia del edificio alcanzó su pico durante la Segunda Guerra Mundial. Se llevaron el mobiliario del castillo, la lluvia había estado filtrándose durante años por los tejados, las viguetas del enorme forjado del solado se oxidaron y llenaron de moho, salían manchas por las paredes y el complejo iba camino de quedar completamente destruido. La "resurrección" del palacio comenzó en 1959. Gracias a ello se creó la posibilidad de que se usara para el turismo y el palacio se convirtió en una popular atracción turística.

Anécdotas del Palacio Esterházy

Bagatelle

Cuando María Teresa visitó a Nikolaus Esterházy, en su palacio de Eszterháza, el príncipe le dio una bienvenida real. Amplió el palacio con un enorme salón, en el que debería haberse llevado a cabo la celebración, pero esa ala del edificio se había incendiado poco antes de la llegada de la reina. Entonces, y de inmediato, el príncipe ordenó que se construyera una pequeña mansión para Su Majestad en el parque, en cuyo jardín tuvo lugar el entretenimiento.

Tras una noche así, María Teresa preguntó al príncipe cuánto le había costado aquella maravillosa mansión.

- Ochenta mil forints.

- "O, das ist für einen Fürsten Esterhazy eine Bagatelle!" (¡Oh! ¡Eso es una insignificancia para un Príncipe Esterházy!)

En un abrir y cerrar de ojos, la Palabra "Bagatelle" (pequeñez) estaba resplandeciendo sobre la puerta de la mansión. Ese ha sido el nombre del lujoso edificio desde entonces.

Sinfonía de "La Despedida", 1772

En una ocasión, el príncipe, a pesar de su costumbre, decidió prolongar su estancia en Eszterháza durante semanas. Aterrados por las noticias, los afectados maridos (los músicos) pidieron consejo a Joseph Haydn, dado que sus esposas tendrían que quedarse en casa, en Kismarton, y no se les  permitía visitarlos en Eszterháza. Haydn tuvo la idea de componer una sinfonía en la que cada instrumento dejara de tocar por turnos. La primera vez que se interpretó la sinfonía fue para el príncipe. A cada músico se le ordenó que apagara de un soplido la vela, guardara sus partituras y se marchara con su instrumento tras acabar su frase. El príncipe comprendió el mensaje del espectáculo mudo acompañado con la sinfonía, cuya clave también era extraña (fa sostenido menor), y partió al día siguiente de la interpretación.

María Teresa y Haydn

Los registros que se escribieron durante la estancia de Haydn en Viena cuentan que cuando los jóvenes cantantes del coro comenzaron a saltar y gritar por los andamiajes del recién construido Palacio Schönbrunn, la Emperatriz María Teresa ordenó que se diera una lección al cabecilla Joseph. Su orden se llevó a cabo. Cuando años más tarde, en 1773, la emperatriz se encontró con el ya famoso maestro en Eszterháza y contó lo que había sucedido, María Teresa solo contestó: "Parece que la azotaina dio resultado, ya que Haydn se ha hecho famoso"; y ofreció al chico azotado una hermosa cajita de rapé dorada cubierta con diamantes como compensación monetaria.

"Si quiero escuchar una buena representación operística…"

El tamaño real del palacio tenía que ir acompañado de una corte real. Por tanto, era natural que Nikolaus "El Magnífico" también tratara de seguir el ejemplo de Versalles implantado por el Rey Sol con respecto al lujo de las cortes. No escatimó en gastos. Mantener a su grupo familiar costaba una media de 40.000 forints anuales, lo que suponía tan solo una pequeña proporción de sus ingresos anuales, que ascendían a 1.800.000 forints. A los actores, pintores y músicos de la corte se les recompensaba con una buena paga, y entre ellos, sobre todo al director de la orquesta Esterházy, Joseph Haydn, famoso en casi todo el mundo. Toda la nobleza de Viena acudía a Eszterháza para escuchar su música. María Teresa solía decir: "Si quiero escuchar una buena representación operística, voy a Eszterháza.'

Cuarteto de la Navaja

En 1789, John Bland, un organizador de conciertos, viajó de Londres a Eszterháza para conseguir que Haydn se uniera en un tour de conciertos. El tour no se llevó a cabo, dado que el anciano y enfermo Príncipe no tenía intención de dejar que se marchara su preciado director, pero Bland no se fue con las manos vacías. La historia es la siguiente:

"Cuando visité a Haydn en Eszterháza, éste se estaba afeitando. Mientras pasaba su navaja de afeitar, mala y desafilada, por el afilador, juró enfadado: Daría mi mejor cuarteto por una buena navaja inglesa. Sin dudarlo, di la vuelta y cogí la mía de la posada, y se la entregué al maestro quien, a cambio, me regaló una maravillosa obra maestra que había finalizado recientemente".

Este cuarteto, escrito en fa sostenido menor, suena realmente como si se estuviera afilando una navaja rítmicamente. Desde entonces, a este cuarteto se le conoce como el Cuarteto de la Navaja (Rasiermesser-Quartett).