Viajes culturales por los alrededores de Budapest

No hay duda de que Budapest es el centro cultural de Hungría, pero las zonas que la rodean ofrecen muchas actividades emocionantes y puntos de interés que hacen que merezca la pena hacer un viaje corto fuera de la ciudad para visitarlos.

El Palacio Real de Gödöllő, situado a poca distancia y al que se puede llegar usando el tren ligero, es un destino fantástico. Este palacio barroco, que construyó Antal Grassalkovich a principios de los años 1700, se convirtió en la residencia favorita del Emperador Franz Joseph, y en especial de su esposa, Elizabeth, la emperatriz Sissi a la que adoraban los húngaros. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército soviético requisó el palacio y éste sufrió una degradación considerable en las décadas siguientes. Los edificios y los jardines se han restaurado a la perfección recientemente, y han recuperado su antigua gloria, y también podrás descubrir más sobre su historia en una exposición permanente. El palacio también alberga exposiciones temporales, conciertos y eventos para las familias durante todo el año, como puede ser el Festival Internacional de Arpa, el Festival Liszt de música, y las divertidas y alegres Jornadas de Palacio Barroco. Otro gran ejemplo, aunque menos conocido, de arquitectura barroca es el Palacio Ráday de Pécel, que solía ser lugar de encuentro para científicos y escritores hace 250 años. El palacio abro de viernes a domingo, y se puede visitar, concertando una cita, fuera de temporada, desde el 1 de noviembre hasta el 31 de marzo.

Szentendre, a la que se puede llegar en tren ligero, ha sido durante mucho tiempo una ciudad de artistas e iglesias. Esta pequeña ciudad aglutina una sorprendente cantidad de comunidades de distintas creencias, lo que ha dado como resultado un horizonte repleto de torres de iglesias, y puedes pasar el día entero paseando por las calles adoquinadas visitando museos e iglesias. El último fin de semana de cada verano se celebra el Festival Nocturno-Diurno de Szentendre, que sirve como despedida del verano, con conciertos, obras y un mercado con puestos que llenan las calles, una fiesta que se prolonga hasta largas horas de la noche. La historia cobra vida en el antiguo sitio real de Visegrád, en el Recodo del Danubio, a tan solo 40 kilómetros de Budapest, donde el hermoso paraje natural se complementa con diversas oportunidades educativas. Los International Palace Games Visegrád (Juegos Palaciegos Internacionales de Visegrád) conmemoran el histórico encuentro entre los reyes checos, polacos y húngaros que tuvo lugar en 1335; todos los veranos, durante tres días, Visegrád se transforma en un país de la maravillas medieval repleto de justas, caballeros, reyes, mercados y diversión para toda la familia. Vác es una ciudad pequeña acogedora situada junto al Danubio, justo al norte de Budapest, a la que se puede llegar en bote. En dicha ciudad se celebra la Váci Világi Vigalom, una fiesta callejera con conciertos y actividades para toda la familia en la plaza barroca restaurada de la ciudad. Vác es también el lugar en que se organiza el Festival Teatral V4. Hay otros festivales de verano que se celebran cerca de Budapest, como el Summerfest Százhalombatta y el Festival de Jazz Louis Amstrong, en Bánk.

Hay otros muchos tesoros de la arquitectura religiosa más allá de Szentendre. Las ruinas de la basílica tardo romana-gótico temprana de Zsámbék siguen siendo impresionantes. La Basílica  de Esztergom es la mayor iglesia de Hungría, y su Obispo es la cabeza de la Iglesia Católica de Hungría. La primera iglesia de este lugar la construyó San Esteban, el primer rey de Hungría, y la catedral que se alza aquí en la actualidad se construyó en el siglo XIX y deja pasmados a los turistas con su monumentalidad. El Museo Cristiano de Esztergom alberga la colección eclesiástica más rica del país. También se puede visitar la Iglesia Ortodoxa Serbia de Ráckeve, justo al sur de Budapest, de estilo gótico, que data del siglo XV y que, aunque a otra escala, es arquitectónicamente igual de interesante. Ráckeve también presume de tener el último Barco Molino que aún funciona de toda Hungría: un molino de agua instalado en el río sobre una embarcación para aprovechar la energía de la corriente.