La Extraña gente de Europa Central – Las Tradiciones Folclóricas de Hungría

Hungría es una tierra que cuenta con un patrimonio folclórico particularmente rico. La cultura folclórica no se ha conservado únicamente en los museos, sino que hay tradiciones que perduran en muchos de los pequeños pueblos de Hungría, donde las comunidades locales las han mantenido vivas, ¡e incluso los habitantes de las ciudades modernas hacen cosas que, para empezar, nos sorprenderían!

Hungría ofrece gran diversidad en cuanto a arquitectura rural, artesanía o música y baile folclóricos. La cerámica negra de Mohács, la opulencia de los bordados de Matyó y Kalocsa, la delicadeza de los encajes de Halas… todos ellos cuentan las distintas historias de los habitantes locales.

¡Para adquirir una amplia perspectiva de la arquitectura y conocer un poco las costumbres de los pueblos húngaros de hace unos doscientos años vaya a uno de los diversos pueblos museo al aire libre que se encuentran esparcidos por todo el país! Probablemente el más prestigioso sea el Museo Etnográfico al Aire Libre de Skanzen, situado cerca de Szentendre, a tiro de piedra de Budapest. No se pierda el Pueblo Museo de Göcsej (en realidad fue el primer pueblo museo que se fundó en Hungría) que tiene un hermoso molino de agua del siglo XIX situado en pleno centro. Tampoco debería perderse el Pueblo Museo de Sóstó, ya que se trata de uno de los más diversos de Hungría y en él se muestra la variopinta arquitectura folclórica y las costumbres de cinco regiones etnográficas (Szatmár, Rétköz, Nyírség, Nyíri Mezőség y Bereg), todo ello en un único "pueblo". ¡La taberna en realidad está en uso, por lo que aquí también puede echar un trago! ¡Para viajar atrás en el tiempo diríjase a Tiszaalpár; allí encontrará un pueblo de la época Árpád reconstruido (1000 – 1301), construido acorde con los yacimientos arqueológicos y también usando solamente materiales que estuvieran disponibles en aquella época!

¡Para ver una muestra viviente de tradición, vaya hasta el pueblo de Hollokó, hermosamente conservado, que de hecho es patrimonio de la humanidad! Lo que hace que Hollókő sea realmente especial es que no se ha convertido en un museo al aire libre: se trata de un pueblo vivo en el que los habitantes locales llevan una vida ligada a las tradiciones. Por supuesto, existen otros pueblecitos en los que los habitantes locales han mantenido sus tradiciones centenarias. Un consejo secreto: visite Hollókő en primavera (¡los festejos de Semana Santa muestran lo mejor de este hermoso pueblecito!). La alfarería, aspecto central de la cultura folclórica de los húngaros, se ha mantenido viva en los pueblecitos de las regiones de Őrség y Hortobágy.

De todas maneras, la arquitectura y los objetos del pasado no son lo único que definen quiénes somos. ¡Es la gran variedad de costumbres populares que hoy día siguen manteniéndose tan vivas! ¿Quiere ejemplos? Bueno, para empezar está el denominado Busójárás. En época de carnaval, la gente, vestida con trajes espeluznantes y máscaras de madera, vaga por las calles para espantar al invierno (o a los turcos, según otra interpretación...).

En Semana Santa, los muchachos rocían a las chicas con perfumes mientras recitan uno de los poemas cortos divertidos escritos para estas ocasiones. Según la tradición, aquellas mujeres que no se "rieguen" se marchitarán (Los chicos no pueden dejar que eso pase, ¿verdad?). En tiempos de antaño se solía usar un cubo de agua fría, para asegurarse; en la actualidad se usa una versión "moderada". Parte de las celebraciones de Semana Santa consiste en pintar huevos (una de las actividades favoritas de los niños); hay que dar a los chicos algo a cambio del riego, ¿verdad? En algunas regiones, pintar huevos se ha convertido en una forma de arte en sí, de forma que se  graban y se labran motivos locales sobre el huevo; y, ¿sabe qué?, ¡a veces los huevos se adornan con pequeñas herraduras!

Las bodas en Hungría también cuentan con su propia coreografía y tradiciones, ¡por supuesto! La procesión de una boda es particularmente importante y normalmente la sigue todo el pueblo. Se supone que el baile nupcial garantiza la estabilidad económica de la joven pareja (¡los invitados tienen que pagar para sacar a la novia a bailar!). Romper vasos ahuyentará a los malos fantasmas, ¡y limpiando el desorden juntos, la joven pareja puede demostrar lo bien que puede cooperar! ¡Ah, y no se sorprenda si roban a la novia! El joven marido debe llevar a cabo algunas tareas para recuperarla... Y sepa que es cierto que en ningún otro evento hay más pálinka que en una boda.

De hecho, toda celebración religiosa o ancestral, la cosecha anual así como la matanza del cerdo, el 20 de agosto (la creación del estado húngaro) o el 15 de marzo (la revolución húngara), cuenta con sus propias costumbres, las cuales perduran con nosotros de alguna forma y se han mantenido vivas gracias a una inmensa cantidad de festivales y celebraciones populares distribuidas a lo largo del año. ¡Asegúrese de visitarlas y descubra más sobre estas extrañas gentes llamadas magiares!