Las aguas beneficiosas para el cuerpo se dividen en tres categorías. Las aguas termales brotan del subsuelo, y alcanzan una temperatura de 20 °C o más. Dadas las extraordinarias características geológicas de Hungría, el nivel medio de sus aguas termales está en 30°C o más. Las aguas minerales provienen de capas de aguas subterráneas que contienen al menos un gramo de minerales disueltos por litro. Y las aguas medicinales son aguas minerales con efectos medicinales probados científicamente. En Hungría, la mayoría de las aguas medicinales son aguas termales.
Las aguas termales aportan siempre salud y tienen efectos terapéuticos para diversas afecciones. Relajarse en agua caliente alivia el estrés y la ansiedad, y por tanto acelera el mecanismo de autocuración del cuerpo. Las aguas subterráneas contienen elementos químicos que no contienen las aguas de la superficie y que alteran el contenido en minerales de nuestro cuerpo. Las sales del agua estimulan la piel, causando la emisión de sustancias químicas vasodilatadoras. El metabolismo se acelera y reacciona de forma más eficiente. Las aguas termales también proporcionan efectos calmantes frente a dolores y contracturas musculares.
Las aguas minerales no contienen ni contaminantes ni aditivos químicos o microbiológicos. Y como las aguas minerales no aportan calorías son el complemento ideal como bebida para mantener nuestro cuerpo en buena forma y sin dietas.
Se ha demostrado que, debido a sus componentes químicos y biológicos, las aguas minerales contribuyen a solucionar afecciones de las articulaciones y enfermedades ginecológicas, infertilidad, problemas crónicos de la piel, determinados casos de vasoconstricción, y que son beneficiosas en los procesos de rehabilitación de lesiones deportivas. Tanto si se baña en aguas medicinales como si las utiliza como bebida se sentirá revitalizado por dentro y por fuera.
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