Pueblo medieval de Hollókő y sus alrededores (1987)

Cómo llegar: desde Budapest, coger la autovía M3 hasta Hatvan, después tomar la ruta 21. Antes de llegar a Pásztó, la carretera se desvía hacia Hollókő.

 Hollókő se oculta entre los altibajos de los montes Cserhát, a unos 100 Km. de Budapest, en un pintoresco entorno. La historia del pueblo se remonta al siglo XIII, cuando, tras la invasión mogola, se construyó el castillo en el Monte Szár.

El nombre (holló=cuervo, =piedra) proviene, quizás, de la leyenda en la que el caballero de un castillo raptó a una hermosa doncella cuya niñera era una bruja. La niñera hizo un pacto con el diablo para rescatar a la muchacha. Los siervos del diablo, disfrazados de cuervos, se llevaron las piedras del castillo a Hollókő, donde fue construido sobre la roca. Merece la pena caminar hasta las ruinas; hay una exposición con los restos de las armas que se encontraron aquí, bolas de cañón y grabados en la roca. También ofrece una hermosa vista de la zona protegida de los alrededores, que es parte del Parque Nacional de Bükk.

El poblado se quemó varias veces, pues sus edificios estaban cubiertos con tejados de paja hasta principios del siglo XX. Tras el último incendio, en 1909, las casas fueron restauradas en su forma original, pero esta vez con muros de ladrillos de barro y tejados de barro cocido. La tradicional estructura medieval del pueblo, con todo, puede verse sin dificultad: de su única y larga calle parten escuetas parcelas dispuestas en perpendicular. En medio del poblado, como si fuese una isla, se alza la iglesia Católico Romana, con su torre de madera y cubierta de tejas, que fue construida en 1889.

Los 67 edificios protegidos del pueblo son casas labriegas y porches de muros en madera decorados con esculturas en calado. La disposición interior recrea fielmente el estilo Palóc del siglo XVII, formada por 3 habitaciones distintas. Del porche se pasa a un salón-comedor-cocina que en invierno era también el lugar donde dormir en un banco alrededor de la estufa. La cocina está unida a la despensa, donde se almacenaban los cereales y aperos agrícolas, y también servía como dormitorio para algún viejo amigo. El denominado cuarto limpio que daba a la calle era la joya y la decoración de la casa, que en Hollókő no solo se reservaba para los invitados, como en otras regiones, sino que lo ocupaba el patriarca de la casa con su familia. A medida que ésta aumentaba, se iba ampliando la casa longitudinalmente. Los edificios que pueden verse hoy día (con ejemplos también en el Museo del Pueblo) se formaron de este modo. En el interior de las casas, destacan el mobiliario, la decoración y las herramientas tradicionales. En cuanto a la artesanía folclórica, se realizan muestras de producción textil en la Casa Telar, donde, además de usar las técnicas antiguas, los artesanos trabajan en un telar con una plataforma móvil.

Otros edificios del pueblo incluyen una casa rural, una oficina de correos y un jardín de infancia. Aunque parezca un museo al aire libre, estamos en realidad ante un auténtico pueblo viviente, con alojamientos y restaurantes.

Los residentes de este pueblo de 400 habitantes es la gente Palóc. Además de su dialecto especial, conservan sus tradiciones y sus coloridos y ricamente decorados trajes folclóricos. En las festividades significativas siguen vistiendo los trajes tradicionales, que suelen elaborar ellos mismos. El más hermoso es el traje para ocasiones especiales que se ponen las muchachas jóvenes y las comprometidas; bajo la falda de seda roja o azul se pueden ver otras 6, 8 o incluso 10 faldas almidonadas y blancas como la nieve que hacen las veces de enaguas. Quizá el festival más espectacular de Hollókő es el de Semana Santa, cuando, ataviados con sus ropas, muestran las costumbres y artesanías folclóricas más peculiares. El Festival de la Frambuesa, en julio, atrae a muchos visitantes, igual que el Festival Folclórico de Nógrád y el Torneo del Castillo, en agosto. En septiembre, se celebra una procesión por la cosecha de la uva y hay conciertos en el castillo y en la iglesia.


Excursiones recomendadas:

Se pueden contemplar tesoros de un mar y un bosque tropicales de hace más de 23 millones de años, con dientes de tiburón, hojas fosilizadas, árboles petrificados y más de 3.000 huellas de 11 especies de animales, en Ipolytarnóc. La solicitud para que este lugar se incluya también en la lista de Lugares Patrimonio de la Humanidad está en su fase de preparación.

En Szécsény se puede visitar una exposición de caza e historia agrícola en el Castillo barroco de Forgách, del siglo XVII. El Monasterio Franciscano barroco que se alza junto al castillo se construyó sobre cimientos góticos. El Castillo Szirák es uno de los más hermosos ejemplos de la arquitectura defensiva de Hungría; actualmente funciona como hotel.

El cercano poblado de Buják es famoso por sus coloridos trajes folclóricos. Actualmente, solo quedan unos pocos muros desvencijados que nos recuerdan su castillo.

Hay multitud de posibilidades para hacer excursiones por las rutas marcadas en los Montes Cserhát.

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