Diciembre, el mes más festivo del año

Durante el año en casi todos los meses celebramos algo que esté relacionado con nuestro patrimonio histórico, cultural o con los costumbres populares. En el mes de diciembre hay varios de estas celebraciones y por eso merece la pena conocer sus fundamentos, orígenes.

Kellemes ünnepeket ! (¡Felices Fiestas!)

Así se saluda la gente en el mes de diciembre en Hungría.


La Navidad están impregnada de la emoción propia de una de los periodos festivos más tradicionales del año. Los conciertos, reuniones y programas de arte popular se viven con una atmósfera familiar especial durante el mes de diciembre, cuando las ferias y mercadillos típicos se extienden por pueblos y poblaciones de todo el país.

El 25 de diciembre del año 1000, el rey San Esteban fue ungido y coronado en Hungría con el título de rey apostólico de acuerdo con el apoyo de su pueblo, un hecho que impregna la importancia de las fiestas navideñas húngaras de un espíritu especial. La palabra con que se designa la Navidad en húngaro, Karácsony, significa solsticio de invierno, y deriva de las distintas tradiciones griegas y eslavas, así como de una población de la región del Transdanubio denominada Nagykarácsony, donde en el siglo XVI se celebraba al final del año una fiesta del halcón en la que se intercambiaban regalos. Todos estos antecedentes se superponen a las distintas culturas que han contribuido con sus tradiciones ancestrales a convertir las fiestas del mes de diciembre en un compendio de rituales de diversa procedencia.

 

La Navidad constituye para los húngaros la principal fiesta familiar, una ocasión festiva en la que
padres e hijos se reúnen. Entre los días de Navidad y la fiesta de Reyes, muchas familias aprovechan la semana blanca para ir a esquiar y realizar excursiones de invierno.
La gastronomía en especial cobra gran protagonismo durante el periodo festivo. Entre los dulces típicos que se consumen estas fechas se encuentra el beigli, con nueces o semillas de amapola molidas con azúcar, y se elabora una golosina envuelta en papel de seda con flecos y papel de estaño de colores denominada szaloncukor –literalmente, azúcar de salón-, que se cuelga como adorno en los árboles navideños y se envía por correo a amigos y conocidos. En todo el país, se mantienen tradiciones antiguas y encantadoras, como los Belenes vivientes, que se representan en cada ciudad.
Luces, sabores e ilusiones hacen de estas fechas un período lleno de hospitalidad y alegría. El tiempo perfecto para conocer Hungría y sumergirse en sus balnearios termales, únicos en Europa.

 

Las fechas más señaladas de la Navidad Húngara

Papá Noel: 6 de diciembre
Una de las costumbres más sorprendentes es que en Hungría los regalos de Papá Noel no están vinculados a las fechas estrictamente navideñas, sino que se adelantan al resto de los países europeos. El 6 de diciembre es el día que Santa lleva sus regalos a las escuelas y los hogares, que incluye caramelos, chocolates envueltos en paquetes rojos y juguetes, y algo una vara con una figurita de un diablillo para los niños más traviesos. Las botas o zapatos se colocan en la ventana la noche anterior.

 

Día de San Lucas: 13 de diciembre
En esa jornada, las muchachas jóvenes se reúnen para celebrar la Fiesta del Amor. Según la costumbre, al verter plomo fundido en un recipiente con agua, se puede adivinar quién será el futuro novio.

 

Nochebuena y Navidad: 25 y 26 de diciembre
El mejor indicativo de la llegada del Adviento a Hungría son los balcones de las casas. El árbol de Navidad con que se decoran los hogares suele comprarse días antes de la Nochebuena y se almacena en el exterior para que dure más, lo cual inunda las fachadas, terrazas y edificios con grandes pinos apostados entre sus viviendas.
En Nochebuena, los negocios cierran a las cuatro de la tarde y el transporte público se suspende, indicativos de una festividad íntima, que se celebra en el hogar con la familia. Se colocan los regalos bajo el árbol decorado mientras se sirve una cena festiva temprana y copiosa, que incluye un plato de pescado (generalmente, una sopa o halászlé), pavo relleno de castañas, col rellena, manzanas rehogadas y suflé de semillas de amapola con miel (beigli).
Los dos días siguientes son festivos en todo el país. Usualmente, el día 25 se disfruta con la familia cercana, compartiendo un almuerzo y algunos regalitos más. El día siguiente es de reflexión y descanso. Una costumbre que se mantiene en el entorno rural es utilizar las sobras de la cena navideña para abonar los campos como señal de buena suerte; también se queman unos carbones encendidos; se cree que el humo de su combustión cura a los enfermos y protege a los animales.

 

Nochevieja: 31 de diciembre
La última noche del año se celebra como un acontecimiento de carácter social: las puertas de sus casas se abren a todo el mundo y se recibe a cualquier invitado y sus acompañantes que se pase para saludar de imprevisto. El barullo se concentra alrededor del gran cinturón de Pest, donde a partir de la tarde y hasta la madrugada se levantan las prohibiciones de estacionamiento y se suspende el tráfico. Las calles y aceras se llenan de personas disfrazas, en un ambiente relajado y jovial a pesar del frío. A las doce, el tránsito del año se celebra con campanadas y suena el himno nacional en la televisión y la radio.
La comida típica de la noche es la carne de cerdo en gelatina con col rehogada con champaña, y después, salchichas calientes con mostaza y rábanos picantes, acompañados de panecillos del día. Tras la noche, muchos toman la Korhelyleves o sopa del trasnochador, que lleva carne, nata, col y cómo no, páprika dulce. De madrugada o en el primer día del año, lo típico es comer sopa de lentejas, con las que no faltará el dinero durante el nuevo año.