¿Qué hay sobre la mesa de los magiares?

Para comprender la cocina húngara tenemos que remontarnos al pasado. La cocina húngara actual es una síntesis de componentes asiáticos ancestrales mezclados con elementos germánicos, italianos y eslavos. Se puede considerar que la comida de Hungría es un crisol del continente, con su propia cocina original de los magiares.

El pasado nómada de los húngaros se hace patente en la prominencia de la carne (principalmente aves de corral, cerdo y ternera) en la cocina húngara así como la cantidad de platos que se preparan en hoguera; ¡no hay más que pensar en el goulash, el pörkölt (tipo de estofado) o la sopa del pescador! En el siglo XV, el Rey Matías y su mujer napolitana introdujeron nuevos ingredientes y especias como el ajo y la cebolla, cosas que hoy en día no podrían faltar en un buen plato húngaro. Más tarde hubo un gran número de sajones, armenios, italianos, judíos y serbios que se asentaron en la cuenca húngara y en Transilvania, y trajeron consigo sus propias recetas. Se adoptaron elementos de la ancestral cocina turca durante el periodo Otomano, como ciertos dulces, el pastel llamado bejgli, la berenjena, los pimientos rellenos y la col rellena llamada töltött káposzta. La cocina húngara también recibió la influencia austríaca bajo el Imperio Austrohúngaro; hay platos y métodos para preparar la comida que a menudo se han tomado prestados de la cocina austriaca, y viceversa.

Hoy día, la cocina húngara muestra una gran variedad regional; ¡y esto promete grandes sensaciones para aquellos viajeros con curiosidad por lo gastronómico! ¡No hay más que echar un vistazo a la parte norte de la Gran Llanura! Esta es la zona de la que proviene nuestro plato más famoso, las sopas Goulash, desarrolladas por pastores locales. Por cierto, no compare el goulash húngaro con otros tipos de goulash que haya podido comer en otras partes: ¡la original es una sopa rica y picante que debe elaborarse con carne de ganado gris húngaro! En esta área se ha creado también la tortita Hortobágyi, un sabroso crepe relleno con ternera que hoy día suele servirse como entrante. O el slambuc, un suculento plato guisado en una hoguera con patatas y fideos, y sazonado con un beicon magnífico. Esta región se enorgullece de ser el lugar en que crecen las mejores ciruelas (en Szatmár) y manzanas (Szabolcs) de Hungría; aquí las gentes de la llanura oriental no andan escasos de excelentes pálinkas!

El área que rodea al Lago Tisza es particularmente conocida por el estofado de cordero de Karcag, parte del Patrimonio Cultural de la UNESCO. ¿Cómo es? Bueno, no es algo indicado para los débiles de corazón: básicamente incluye todas las partes del animal, incluso la cabeza, las pezuñas y los menudillos, que se cocinan sobre una gran hoguera. ¡Vaya a Karcag, al campeonato anual de elaboración de estofado de cordero para probarlo! ¡Admitimos que no es una comida fácil de digerir, así que aconsejamos que ayude a hacer la digestión con un trago del pálinka 77 de Nagykörű, elaborado con 77 tipos de bayas!

La parte sur de la Gran Llanura produce algunas de las mejores hortalizas del país: el pimentón picante (pimientos rojos picantes) de Szeged, las cebollas de Makó, los pimientos verdes de Szentes y el ajo de Bátyai. Dos de los embutidos más populares de Hungría también se elaboran aquí: el chorizo de Gyula y de Csaba, y el salami de Pick suelen ser parte de los suvenires de los turistas. ¡Y el pálinka de melocotón de Kecskemét es uno de los mejores del país!

En el área en torno al Balatón se ofrecen también incontables delicias; le aconsejamos que pruebe los platos de pescado (la sopa de pescado María, el pez gato con galuska, un tipo de ñoquis o la brema en salsa agria). La península de Tihany es célebre por su lavanda (¿ha probado alguna vez el licor de lavanda?) Como ve, hay tantas cosas nuevas que le aguardan...

Los húngaros son unos auténticos amantes de las sopas, no hay duda. Una buena sopa de pollo forma parte de una comida de domingo, y la hay en todas las variedades posibles. La sopa de pollo de Újházi, por ejemplo, es una rica sopa acompañada con todo tipo de verduras, pollo en lonchas y fideos (preferiblemente hechos en casa). Por otro lado, los vegetarianos estarán contentos con la gran oferta de sopas de verdura que hay.

El lecsó es un plato originario de los Balcanes, pero se ha convertido en una parte integrante de la cocina húngara (¡no podríamos imaginar la vida sin ello¡). Es un auténtico plato veraniego elaborado con suculentos tomates dulces, pimentón fresco y algunas cebollas. Por supuesto, hay incontables variedades locales: algunos las disfrutan con lonchas de salchicha, otros con huevo; ¡tiene tantas facetas como la propia Hungría!

Los húngaros son bastante golosos, así que tampoco faltan las delicias azucaradas. El dulce aroma de los tradicionales kürtőskalács (pastel chimenea) llena el aire de todas las ferias navideñas (es una de las especialidades favoritas de los habitantes locales). El somlói galuska (bizcocho cubierto de salsa de chocolate y con nata montada encima) es un postre que se ofrece en todo buen restaurante húngaro. El pastel Dobos es una verdadera invención especial húngara: bizcocho con una capa de crema de mantequilla de chocolate suave y cubierto con una fina capa de caramelo que cruje en la boca. Hmmmm... Pero no todo son grandes inventos: el postre más deseado a diario es la tortita, que no tiene nada que ver son su equivalente Americano: ¡es fino como un velo y va relleno de mermelada, cacao en polvo, salsa de chocolate o de vainilla y enrollado!