Parque Nacional de Hortobágy – La Puszta (1999)

Cómo llegar: desde Budapest, coger la autovía M3 con dirección a Füzesabony, después dirigirse a Debrecen por la ruta 33, que cruza el Parque Nacional.

Hortobágy es la pradera natural más extensa de Europa, lo que significa que no se formó como resultado de ninguna deforestación ni de ningún efecto fluvial. El primer parque nacional de Hungría se fundó en 1973 y conforma la mayor zona protegida del país, con sus 82.000 hectáreas. Una importante parte del mismo está declarada Reserva de la Biosfera y una cuarta parte goza de la protección internacional que le otorga la Convención de Ramsar para la conservación de los humedales.

Hortobágy ofrece unas notables características naturales con una gran diversidad biológica respecto a las especies existentes en su superficie y a sus hábitats. Es, además, un ejemplo único de coexistencia armónica entre el hombre y la naturaleza, basada en el uso considerado de la tierra. No obstante, para descubrir los tesoros de esta región no basta con viajar por ella, pues a primera vista parezca que no haya nada que ver. Si miramos alrededor,  lo que más destaca es que una inmensa planicie de hierba que no se ve interrumpida por ningún edificio, colina o montaña. Aunque a veces parezca uno pueda verlos... Pero se tratará seguro de un espejismo, tal y como se producen en los días calurosos del verano!

Una gran parte del Parque Nacional está formada por hábitats naturales, praderas alcalinas, y dehesas y cenagales que se forman entre aquellas. Desde el punto de vista de la conservación de la naturaleza, los humedales artificiales, que cubren una parte mucho más pequeña, son de importancia considerable; estos estanques cubren unas 6 mil hectáreas y que fueron creadas durante el siglo pasado en los pastos y pantanos de peor calidad para criar peces. El Lago Tisza, un embalse inaugurado en los años 70, muestra el aspecto que tenía el mundo acuático antes de que el río fuese controlado. En sus tres diques hay espacio suficiente para las aves acuáticas, los pescadores e incluso para aquellos veraneantes a los que les gustan los deportes acuáticos ruidosos.

En los pantanos y estanques de peces anidan gran cantidad de aves, considerados enclaves migratorios de gran importancia en Europa. Hasta la actualidd, se ha registrado la presencia de 342 especies de aves en Hortobágy, de las que 152 anidan dentro del Parque. Su símbolo es la grulla, ave que sin duda proporciona una de las vistas más espectaculares durante su migración en otoño. En octubre, miles de grullas sobrevuelan las praderas rumbo a tierras cálidas.

Hortobágy nunca ha tenido una población densa, y sus escasos pueblos fueron destruidos durante las invasiones de tártaros y turcos. La monotonía de las praderas se ve acentuada  por túmulos y montículos de defensa levantados por los nómadas  que la habitaron hace miles de años.

Durante miles de años, los animales salvajes que pastaban en las praderas de Hortobágy, como los bisontes y caballos salvajes, fueron gradualmente reemplazados por animales domésticos. Así se explica la gran cantidad de resistentes ovejas de pelo largo que requieren pocos cuidados y también del ganado gris. En el Parque habitan otras especies menos antiguas, como el cerdo mangalica de pelo rizado, del que se obtiene un buen bacon, y el caballo Nonius. El predecesor de éste último fue traido a Hortobágy desde Normandía a principios del siglo XIX. Los turistas se sorprenden con las destrezas de los jinetes y el espectáculo que ofrecen los rebaños y los caballos al galope.

Los pastores que viven en las praderas no poseen edificios permanentes ni para ellos ni para sus animales. La mayoría de los edificios antiguos de los pastores son muy simples pero prácticos, realizados principalmente de cañizo. Los pozos de palanca o bimbalete para dar agua a los animales se han convertido en un símbolo de estas praderas húngaras.

Las posadas se construyeron entre 10 y 12 kilómetros de distancia de las carreteras principales que cruzan las planicies. En estas posadas, los viajeros solían descansar y los pastores podían hacer noche. A los turistas les fascina visitar estas posadas en las que pueden degustar los excelentes platos típicos de los pastores y otras especialidades culinarias de la Gran Planicie. Actualmente, en el centro turístico del pueblo de Hortobágy, en el antiguo puesto de carretas de la Nagycsárda (Gran Posada), hay un Museo de los Pastores en el que se exponen la historia y objetos de recuerdo de la vida pastoril. En 1827 se construyó un puente de piedra sobre el río Hortobágy, en la carretera que une Budapest con Debrecen, y por su aspecto se le conoce coloquialmente como Kilenclyukú híd, que significa "puente con nueve agujeros".

Para conocer la flora y fauna protegidas del Parque Nacional, existen cuatro áreas de exposiciones y rutas de estudio interesantes. Merece la pena informarse sobre las zonas abiertas al público en las oficinas de información turística o en la oficina central del Parque antes de iniciar el viaje.

En cuanto a los programas habituales, los más conocidos son los Días Internacionales del Caballo y la Feria Hídi de agosto.


Excursiones Recomendadas:

A principios de  1600, István Bocskay, Príncipe de Transilvania, cedió varias tierras al este de Hortobágy a los soldados hajdú, que habían jugado un papel destacado en las batallas de la independencia frente a los Habsburgo. Por ese motivo, la zona ha sido bautizada como Hajdúság y el nombre de muchos asentamientos cercanos comienza con la palabra hajdú. La más conocida de ellas es Hajdúszoboszló, donde viene gente que padece afecciones locomotoras de todas partes del mundo para disfrutar de las aguas termales. Además de los servicios termales para la salud, el balneario sirve comida a los habituales turistas, así como a niños y gente joven que disfrutan del Aquapark, un lugar idóneo para su ocio.

La ciudad de Debrecen se fundó en rutas comerciales importantes y sufrió un rápido desarrollo. Se convirtió en el centro de la Reforma Húngara, siendo su monumento más destacado la gran iglesia Calvinista. Pero también hay otras muchas cosas que visitar en la ciudad.

Nádudvar es famosa por sus alfareros. El color negro de los pucheros, las jarras, los jarrones y las bandejas se debe a las técnicas de cocción al fuego que han ido pasando de padres a hijos durante cientos de años.


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