Budapest retro

Budapest es una ciudad que vive y respire historia. Los turistas tienen incontables ocasiones de hacer un viaje en el tiempo, de manera frívola o de manera reverente, ya sea en los museos o en los cafés.

Más de cuarenta años de Comunismo han dejado rasgos indelebles en el "rostro" de Budapest. Rasgos que no hemos podido eliminar con la rapidez deseada, y otros que hemos acabado adoptando con cierto sentimiento de nostalgia, y el Parque Memento tiene un poco de ambos. Tras la caída del Comunismo en 1989-1990, todo arte público que supusiera un doloroso recordatorio del  pasado reciente tuvo que retirarse de las calles. Estas monumentales estatuas son un importante recordatorio de la dictadura, y unas piezas de diseño sorprendentes e inspiradoras que brindan la oportunidad de obtener unas fotografías fantásticas. La Casa del Terror es un lugar para reflexionar un poco. El museo presenta una exposición interactiva exhaustiva sobre los regímenes totalitarios de Hungría, sobre las ocupaciones alemana y rusa, y hace las veces de homenaje conmemorativo a las víctimas del terror. Entre los lugares memoriales se incluye el Memorial Gulag, en la Plaza Honvéd, en conmemoración a los húngaros que sufrieron y murieron en los campos de trabajos forzados rusos. Por otro lado, el Memorial Soviético de la Plaza Szabadság, erigido en 1946, es un tribute a los soldados rusos que perdieron sus vidas liberando a Hungría de la ocupación nazi. Cerca de allí encontrarás la estatua de Imre Nagy, nombrado Presidente del Consejo de Ministros de la República Popular de Hungría 1956, y que más tarde sería ejecutado. Otro recordatorio menos visible de la época de la Guerra Fría es un bunker nuclear, conocido como Búnker Rákosi, situado por debajo de las Plazas de Szabadság y de Kossuth; dicho búnker puede visitarse de manera ocasional en excursiones especiales. Budapest Scenes organiza excursiones periódicas para ir al búnker de 200 metros cuadrados de la Segunda Guerra Mundial situado en la legendaria Fábrica Csepel, algo que no pueden perderse los aficionados a la Segunda Guerra Mundial. El Parque de la Guerra Fría es una exposición interactiva de armas, máquinas y vehículos clásicos instalada al aire libre. Déjate llevar a través de los pasillos del Sziklakórház, el antiguo hospital militar de alto secreto y el búnker nuclear ubicado bajo el Castillo de Buda. Otra emocionante excursión bajo tierra te llevará a explorar la red de túneles de Kőbánya, en su mayoría abandonados, pero que supone una ubicación muy recurrente en películas. Una vez fue una cantera de piedra, y parte de ella la utiliza hoy en día la cervecera Dreher para la fermentación y almacenaje de la cerveza. Durante la Segunda Guerra Mundial se ensamblaban motores de avión allí abajo, y también servía como refugio antiaéreo. En la actualidad se puede visitar gracias a las excursiones guiadas que organiza Budapest Scenes.

También tendrás multitud de ocasiones para que se te empañen los ojos con una nostalgia libre de culpabilidad. Para gozar de una experiencia única en la vida alquila un Trabant para conducir por la ciudad. Este emblema de Alemania oriental, que representa el diseño de productos comunistas, es ilustremente ruidoso, lento e incómodo, pero aun así ocupa un lugar muy especial en nuestros corazones. El Ferrocarril de los Niños, que se encuentra en los Montes Buda, estuvo en su momento atendido por Pioneros (el equivalente comunista a los Scouts), y hoy en día sigue funcionando, pero los operarios son niños de 10-14 años bajo la supervisión de adultos. Visita alguno de los pubs de Budapest instalados en auténticas ruinas y descubrirás que cualquier superficie disponible está cubierta con recuerdos sacados del ático de nuestros abuelos. Y si quieres hacerte con algún artículo de época o clásico, visita el Mercado Ecseri, uno de los mercadillos más extensos de Europa Central, o el mercadillo que se monta en los alrededores de Petőfi Csarnok. Hay algunas marcas del pasado que no solo han logrado sobrevivir, sino que también se han reinventado por completo, y hoy en día son más populares que nunca, como los zapatos Tisza o las bicicletas Csepel.